Mis sienes aguantan el gran peso que llevan. Y mis piernas ya cansadas andan con desgana, con desasosiego. Cansadas de correr por la arena. Caigo, una mezcla entre caer y dejarse tirar. Sientes como el sol se clava en tu espalda, absorbe cada rayo como si fuese el último. Notas como tu brazo roza su piel semimojada, su brazo pegado al tuyo. Apoyada sobre la arena, notas como está caliente, notas cada grano de arena. Abres los ojos lentamente y puedes verle ahí, mirándote, observando cada imperfección de tu cara, cada peca de tu nariz, cada poro de tu piel. Sonríe, y otro escalofrío recorre tu cuerpo. Notas como cada vez quema más y más toda tu piel. Mueves el brazo, y vuelves a rozar su piel. Pequeñas muecas hacen una sonrisa en mi cara. Miles de gotitas saladas y transparentes se evaporan por segundo. Se acerca aún más, casi puedes sentir el latir de su corazón. Va bastante rápido. No son nervios. Ambos estamos infinitamente tranquilos. Se acerca todavía más, casi encima tuyo y después de una sonrisa acerca sus labios a tu oído, oyes algo, solo una palabra. Gracias.
domingo, 22 de abril de 2012
Sé que puedo esperarte.
Mis sienes aguantan el gran peso que llevan. Y mis piernas ya cansadas andan con desgana, con desasosiego. Cansadas de correr por la arena. Caigo, una mezcla entre caer y dejarse tirar. Sientes como el sol se clava en tu espalda, absorbe cada rayo como si fuese el último. Notas como tu brazo roza su piel semimojada, su brazo pegado al tuyo. Apoyada sobre la arena, notas como está caliente, notas cada grano de arena. Abres los ojos lentamente y puedes verle ahí, mirándote, observando cada imperfección de tu cara, cada peca de tu nariz, cada poro de tu piel. Sonríe, y otro escalofrío recorre tu cuerpo. Notas como cada vez quema más y más toda tu piel. Mueves el brazo, y vuelves a rozar su piel. Pequeñas muecas hacen una sonrisa en mi cara. Miles de gotitas saladas y transparentes se evaporan por segundo. Se acerca aún más, casi puedes sentir el latir de su corazón. Va bastante rápido. No son nervios. Ambos estamos infinitamente tranquilos. Se acerca todavía más, casi encima tuyo y después de una sonrisa acerca sus labios a tu oído, oyes algo, solo una palabra. Gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario