miércoles, 30 de mayo de 2012

Nos meten ideas en la cabeza que ni ellos mismos creen, nos hacen pensar que la vida se resume en el amor. Pero yo confío en que algún día encontraré algo que me llene más que aquello tan hablado. Amor. Sinceramente, suena bien. Suena a sonrisas. Suena a felicidad. ¿Verdad? Otro ejemplo más de que las apariencias engañan.

viernes, 25 de mayo de 2012

Prefiero que la gente me odie por lo que soy a que me ame por lo que no soy.

Tengo muchas cosas malas. Seguramente superen a las cosas buenas, con un alto porcentaje. Seguramente de cien cosas que hago, noventa y nueve tendrán un error, o no era lo correcto. Seguramente no debería cometer tantos errores. Quizá debería cuidar más mi vocabulario, o sacar, tal vez, alguna sonrisa más a menudo. Seguramente debería fijarme más en las palabras que digo habitualmente sin pensar, por si pueden llegar a herir. Quizá debería no llorar cuando tenga un problema y sacar las fuerzas de donde no las haya. Quizá debería ser mejor persona y dejar de pensar tanto en mí. Seguramente debería dejar de depender de ti. Quizá debería empezar a preocuparme un poco más por las personas que quiero, y dejar de ser egoísta muchas veces. Seguramente debería dejar de ser quien soy para convertirme en alguien aparentemente más atractiva, ya no de físico, si no al hurgar un poco en la yaga, encontrar que merece la pena. Hay tantas cosas que poseen un 'quizá'. Pero el problema está en que no lo necesito. He aprendido que quien te quiere, te valora. Quien te quiere, si te necesita, te lo dirá. Que quien te quiere, lo aceptes o no, te hará llorar. He aprendido que merece la pena ser tu mismo y que las personas que de verdad están contigo, que de verdad te quieren, que de verdad siempre están ahí, es porque te quieren tal y como eres. He aprendido que no merece la pena cambiar por gente que solo te quiere hacer llorar. Y lo más importante es que los amigos a pesar de saber todo de ti, siguen siendo tus amigos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Abres la herida cada vez que cicatriza.

Cada vez que creo que ya no siento nada, que no te necesito, vuelvo a ver tu sonrisa y vuelvo a caer enamorada. Te prometo que no creo que esto sea bueno. Esto de verte y romper todos los esquemas hechos durante meses. Esto de cuánto más lejos te siento, más te quiero. No puede ser bueno. De hecho yo no he elegido sonreír al verte, morderme el labio cuando me piropeas, ronronear cuando me abrazas y aproximas tus labios a mi cuello, el dolor de tripa cuanto más te acercas. Te prometo que yo no elegí quererte. Pero simplemente, me enamoré. De ti.

¿Quién es quién?

No me importa pasar meses sin dirigirnos la palabra. 
No me importa no poder ver tu sonrisa cada día.
No me importa no ver tus ojos verdosos tan increíblemente atractivos.
No me importan los kilómetros.
No me importa tener que soñar para poder darte la mano. 
No me importa no tenerte porque con pensar en ti me basta para sonreír.
No me importa que no me quieras, me sobra con quererte.
No me importa no poder regalarte millones de abrazos.
No me importa nada. Y todo esto solo por una razón. Porque te quiero. 
Pensarás, qué insensata, si le quiere, ¿por qué no le importa 
que no sea recíproco? Porque esto es estar enamorada. El que no te 
importe que esa persona no sienta lo mismo. Que te baste con verle un 
segundo para ser feliz horas, o días. Simplemente jamás sentí esto, ni 
nada parecido, y solo por eso, soy feliz por el hecho de haberte conocido. 

martes, 22 de mayo de 2012

Amor con A de angustia.

Sientes como si millones de puñetazos golpearan tu cabeza. Sientes millones de pinchazos, como si puntas de lanzas clavadas adormeciesen tu piel. Sientes millones de lágrimas inundando tu cara, cuando en realidad ni una se puede tocar. Sientes que te ahogas.Que te cuesta respirar, te cuesta tomar el aire. Sientes como la música ya no hace el mismo efecto en tu cabeza. No encuentras respuesta a los estímulos. Cuesta hasta llorar. Sientes como si todos los problemas se abultasen en tus sienes. Como si el rap entrase por una oreja y saliese por otra. Sientes como cuando respiras en el agua, una angustia, sentir que duele, que mueres. Sientes como si tus palabras que normalmente salían como mariposas de su entorno volando con aire enigmático, tuviesen que sacarlas con especie de sacacorchos. Odias esa sensación. Pero más odias saber por qué es. ¿Que por qué? Porque quererte me está matando. Lentamente está
consumiendo las ganas de volar, de soñar. Estoy 
dejándome llevar por un mar de incertidumbre, donde 
no sé sonreír, donde no vale ser feliz, un mar de lloros, 
de lágrimas día tras día, de quererte y no olvidarte.
Cada día lo tengo más claro. Quererte me mata poco a poco.

Asco de sociedad llamada mundo.

Ahora mismo todo esto es deplorable. A mí me da asco. Me repele. ¿Cómo hemos llegado a este punto? En el que importa más la belleza exterior que una buena persona, importa más un buen físico que una sonrisa, importa más follar que un abrazo a tiempo. Es ridículo cómo hemos llegado a este tiempo, a este momento en el que el logro es llegar virgen a la comunión, en el que no se conoce a nadie por dentro, en el que se dice 'te quiero' a las horas de presentarte. Es asqueroso que los besos no valgan nada, que se regalen a cualquiera. Es deplorable que besen por besar. Que cada día amen a uno/a diferente. Es asqueroso que se pueda llegar a querer y al día siguiente odiar. Y señores, todo esta mierda construida por nosotros. Que se valoren más unos cuádriceps que un abrazo. Es indignante que ahora se quiera con los ojos.

No pongamos fecha de caducación a esto.

Te quiero. Y me doy cuenta cada vez que te necesito. Cada vez que te echo de menos. Cada vez que me siento vacía si no tengo tus abrazos. Siento que estoy enamorada cuando no quiero otros besos. Siento que te quiero cuando te miro y solo puedo sonreír, me muerdo el labio, y vuelvo a hacerlo. Cuando te miro y me siento orgullosa de haberte conocido. Sinceramente no sé si es bueno, pero sé que estoy enamorada de ti.

domingo, 13 de mayo de 2012

Intenta complacer.

Tu corazón te pide a gritos besos.
Tu alma te pide a gritos que hagas que el corazón se agrade. 
Tu cabeza te pide a gritos que dejes de pensarlo.
Tus piernas te piden a gritos sentimientos de vuelo.
Tus brazos te piden a gritos otros.
Tus dedos te piden a gritos caricias.
Tus pies piden a gritos tactos nuevos.
Tus escalofríos te piden a gritos que vuelvan.
Tus lacrimales te piden a gritos que pares de hacerles sufrir.
Tus dientes te piden a gritos ser enseñados.
Tus labios te piden a gritos rozar otros.
Tu cerebro te pide a gritos felicidad, y tú no se la puedes dar.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Sabes que yo no suelo mentir, siempre que lo hice fue por verte sonreír.

Antes de dormir. Al despertarte. A medio día. En las clases. Antes y después de reír. Después y mientras lloras. Sabes que estás enamorada de él cuando piensas en su risa todas y cada una de las horas del día. Lo sabes cuando estás con él y no quieres que nada cambie. Ese momento, ese lugar, todo es perfecto como está. Quieres que en ese momento el reloj deje de hacer el monótono "tic tac". Quieres que nada cambie. Imposible, ¿verdad? En ese momento es cuando deseas que todo cambie. Que no exista distancia. Ni complicaciones. Quieres que todo se quede ahí. Larga despedida. Quieres que todo se quede ahí. Que te bese o que haga que todo esto acabe. Que te diga que te quiere.
Cuando mueres porque todo esto ocurra, sabes realmente que le amas. Como a nadie.


martes, 1 de mayo de 2012

Treinta y cuatro meses enamorada.

Disfrutaba pensando que te había olvidado. Que ya nada era igual. Que lo había conseguido. Ya no eras nada para mí. ¿Y? Volví a sentir algo. Algo, digo. Todo. Volviste a romper todos mis esquemas, como cada vez anterior. Volví a sentir todas esas millones de pequeñas mariposas en mi estómago cuando sonreías por mí. Volví a derretirme cuando veía tus dientes mordiendo tu fino y rosado labio. Supongo que no puedo. Que eres superior a mí y a mis fuerzas. Supongo que esto se llama amor. Supongo que estoy enamorada. Y que eso no se olvida así como así. Y ahora toca aguantar como siempre. Esperar a volver a verte. A volver a llorar cada noche. Solo quiero decirte algo, eres lo más importante de mi vida, aunque no me sienta orgullosa de ello.
PD: te quiero.