lunes, 23 de abril de 2012
Sientes impotencia y a la vez pánico y miedo.
Es un extraño vacío. Pero no de ausencia, o tal vez sí. Es un escalofrío no agradable, es un dolor en el pecho, parece como si agonizases. Puede que me sienta sola. Sí, seguramente sea eso. Es una opresión en el corazón y de repente sientes como si todo se rompiese en pedazos, todo se hace muy grande o tal vez tú muy pequeña, sientes como si todo te superase. Te apoyas a una pared, cierras los ojos y solo quieres dejarte caer, chocar contra el suelo y terminar en un sueño que dure horas. Quieres que todo vuelva a empezar, quizá quieras la oportunidad para volver a comenzar todo de nuevo, desde la primera gota, desde el primer beso, desde el primer abrazo, desde el primer saludo. Te sientes muy vulnerable, muy frágil, y sientes como desvanece. Empiezas a ver borroso y solo quieres que acabe. O vuelva a empezar. Sientes que en el camino a pesar de ir muy acompañada te sientes muy sola, como si nadie llenase el vacío que otras personas van dejando. Sientes miedo, no quieres ser así, no quieres estar sola pero no puedes evitar sentir como si a nadie le importases. Quizá sea un punto de vista erróneo pero no puedes sacar esa idea que te atemoriza, de la cabeza. Sola. Esa es la palabra. Te sientes, sola.
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