viernes, 25 de mayo de 2012

Prefiero que la gente me odie por lo que soy a que me ame por lo que no soy.

Tengo muchas cosas malas. Seguramente superen a las cosas buenas, con un alto porcentaje. Seguramente de cien cosas que hago, noventa y nueve tendrán un error, o no era lo correcto. Seguramente no debería cometer tantos errores. Quizá debería cuidar más mi vocabulario, o sacar, tal vez, alguna sonrisa más a menudo. Seguramente debería fijarme más en las palabras que digo habitualmente sin pensar, por si pueden llegar a herir. Quizá debería no llorar cuando tenga un problema y sacar las fuerzas de donde no las haya. Quizá debería ser mejor persona y dejar de pensar tanto en mí. Seguramente debería dejar de depender de ti. Quizá debería empezar a preocuparme un poco más por las personas que quiero, y dejar de ser egoísta muchas veces. Seguramente debería dejar de ser quien soy para convertirme en alguien aparentemente más atractiva, ya no de físico, si no al hurgar un poco en la yaga, encontrar que merece la pena. Hay tantas cosas que poseen un 'quizá'. Pero el problema está en que no lo necesito. He aprendido que quien te quiere, te valora. Quien te quiere, si te necesita, te lo dirá. Que quien te quiere, lo aceptes o no, te hará llorar. He aprendido que merece la pena ser tu mismo y que las personas que de verdad están contigo, que de verdad te quieren, que de verdad siempre están ahí, es porque te quieren tal y como eres. He aprendido que no merece la pena cambiar por gente que solo te quiere hacer llorar. Y lo más importante es que los amigos a pesar de saber todo de ti, siguen siendo tus amigos.

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