domingo, 15 de enero de 2012

Después de un invierno malo, una mala primavera.

Esa sensación de llevar un tiempo en el que te cuesta sonreír, en el que una sonrisa sale cada mucho. De llevar un tiempo con lágrimas permanentes en los ojos, cuando el llorar es algo normal. 
Cuando día tras día te levantas sin ánimo, cuando no hay bufón que te divierta. Cuando despiertas con lágrimas y te acuestas con ellas puestas. Cuando una sonrisa es algo poco común y el llorar ya es habitual. Cuando no ves el principio de dejar este camino de lágrimas y lloros, cuando hace mucho que tus labios no rozan ningunos. Cuando piensas que ya nada puede ir peor. 

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